Los anteriores interrogantes cobran importancia en este 2020 para muchas empresas y personas porque enfrentan problemas de  la liquidez y podría, incluso, estar comprometida la operación del negocio. 

En este sentido, las decisiones sobre el flujo de efectivo se vuelven preponderantes pues de ello depende el cumplimiento de los objetivos corporativos. Frente a esto, las compañías deben recurrir a alternativas con las que puedan experimentar y conseguir mejores resultados en el recaudo de sus cuentas por cobrar. 

La cobranza tradicional se realiza a través de funcionarios que le hacen seguimiento a las cuentas, envían correos recordatorios de pago, llaman a los deudores para cobrarles e incluso se envían cobradores hasta las instalaciones del deudor para recoger el dinero. 

La tecnología ha permitido la innovación en la actividad de recuperación de cartera. Por ejemplo, con el desarrollo de compañías especializadas en el cobro como son los call centers. Estos  a su vez han implementado técnicas modernas para hacer llamadas de cobro de mayor efectividad. Este es el caso de la implementación de algoritmos predictivos que les permiten priorizar las llamadas y saber cual es el mejor momento para llamar al deudor. Otras compañías cuentan con modelos de gestión de riesgo de crédito que segmentan la cartera por calidad, edad,  perfil de riesgo del deudor y permiten realizar mejor sus provisiones para evitar estados de iliquidez.

Adicionalmente, hay soluciones tecnológicas  de vanguardia que incluyen la inteligencia artificial y la automatización para liberar tiempos administrativos y redistribuir esfuerzos hacia tareas más eficientes. En este contexto aparecen, por ejemplo, los bots de cobranza que envían notificaciones de pago automatizadas a través de internet valiéndose de dispositivos disruptivos  como el Messenger de Facebook y Whatsapp, así como llamadas de voz, envío de SMS y mails. Estas soluciones además aprenden del comportamiento de los deudores y mejoran sus respuestas. Así se reduce la intervención humana tradicional y se traslada hacia otra parte del proceso de cobranza. 

Las soluciones disruptivas innovan el proceso de cobro, cambiando el rol de los trabajadores a uno mas analitico de la información generada por las aplicaciones para conocer los hábitos de pago de sus clientes y crear nuevas estrategias que mejoren la eficiencia y efectividad del proceso de cobranza.. 

En este contexto, Instacobro  es una herramienta disruptiva que ayuda a las compañías a recuperar el efectivo a través de notificaciones automatizadas por mensajes de texto y correos electrónicos. Además facilita el pago al deudor a través de un botón mediante el cual, el usuario puede pagar con su tarjeta de crédito, débito (PSE) o valiéndose de  corresponsales no bancarios. Es una solución de bajo costo y alta efectividad que puede mejorar lo resultados de las organizaciones a todas las escalas. 

Este puede ser el mejor proyecto de mejora continua que haya implementado para el área de cartera.

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